Una necesidad más

Cuando inventamos algo lo hacemos porque existe una ferviente necesidad que cubrir. ¿Necesitamos comunicarnos? Papel, lápiz, teléfonos, redes sociales…¿Necesitamos comer? McDonalds​, kit kats, tenedor, platos…

Así, con todo. (Menos las cosas inútiles, que de esas cada vez hay más.)

Cuando nuestro cuerpo necesita algo, inmediatamente saltan mecanismos complejísimos que hemos desarrollado por evolución para solucionar esa necesidad.

¿Tenemos calor? Sudamos.

¿Tenemos que refrigerar el cerebro? Bostezamos.

¿Tenemos hambre? Es porque las cavidades del estómago le dicen al cerebro que están vacías y en respuesta gruñen. En consecuencia vamos a la nevera a por un helado de chocolate.

Y así, con todo. (Menos por las cosas que aún nuestros cuerpos humanos no han sido capaces de desarrollar, o todos aquellos casos en los que los mismos no funcionan adecuadamente, que al parecer, son unos cuantos.)

Pues escucha, “creer” también es necesario, ¿para quién? Para nuestro amigo del alma el bienestar psicológico. 

La  fe  es  a  los  humanos  lo  que  el agua a la  existencia  de  vida,  la botella de whisky al borracho,  las  mentiras  al mentiroso,  la  inocencia  a  un niño,  el papel  y  la  pluma  al  poeta.

 La  fe  es como comer y beber cada día, una necesidad más del ser humano. 

La  fe  es el  arma  que hemos  ideado  para combatir  contra  aquello  que  no podemos explicar,  es  el  escudo  que  nos  salva  de la  flecha  del  pesimismo, es la tranquilidad  del  hombre  y  es  su refugio, un  invento  de  padre  en la  edad  adulta como  dice Freud.  

Creer  en  Dios  o  por el contrario creer  en otra  cosa,  en  lo que sea,  es  lo que  te hace  vivir  la  vida plenamente. Seas creyente,  agnóstico  o ateo, o idolatres a un saltamontes, creer es la  manera  de superar  las  adversidades de  la  vida, la forma de seguir caminando. ¿Un arma biológica muy necesaria? Exactamente. 

Es eso

Y  la vida es eso, crear;  y vivir es desvariar, temer, vencer, morir;  y vivir es aprender, crecer, sentir, elegir. Y la edad es el  tiempo que hemos  creado, temido, sentido, querido,  arrasado,  que hemos andado un camino de muchos años,  que hemos subido esa  escalera con tantos peldaños… Y vivir es  aprender  a vivir.

Alas

Tantas son las veces que quise quitarme la venda, las cadenas y jugar a volar y me cortaron las alas…

Y tuve que ser rebelde, a malas, no endeble. Retorcerme, aguantarme, no rendirme ni quejarme, apartarme y golpear más fuerte. 

Por mí misma valerme, y desde el suelo, sostenerne. Resarcirme, no entregarme. Ya no puedo detenerme. Déjame o reténme.

Te hablaré sin sutilezas, crecí en la maleza, ya ves mi cabeza, y si no rezas, no esperes que crezcan las proezas. Vamos, a qué esperas, empieza. 

Es rareza, mi entereza, maldita certeza, que la flor no florezca, que no merezca, ¿y si solo soy corteza sin destrezas, y que nada le pertenezca?

Yendo a vuelo raso, me estrellé al primer fracaso, intenté romper de la impotencia el frasco, ahora soy el chicle que masco, costaba salir del atasco, porque sigue picando, aunque me rasco, ¡ah, qué puto asco!

Y así es como poco a poco voy andando, aguantando, esperando. Mientras todo sigue girando y el mundo sigue hablando, yo me alejo, rueda voy quemando en el asfalto, versos atrapando, el alma dando, mis heridas supurando, joder, ¡que estoy la vida gastando! 

Es que la realidad me quema, hace que tema, que cambie de tema, que rompa esquemas. No sirven los lemas, nada de verdades, todos iguales, viles, males dame miles, no me vale, dile.

No hace falta que reces, qué estupidez es, yo no digo insensateces, créeme, sé que solo te meces. Somos peces que el anzuelo muerden, treces, mala suerte, me dijeron: no mereces, esta es la verdad: naces, creces, eres, pereces. Ella al final a todos nos vence.

El punto medio

Lo quiero todo y no quiero nada.

Quiero vivir pero no envejecer nunca, y luego morirme de una vez.

Quiero amistad y soledad.

Quiero dinero y no tenerlo, ser millonaria o morirme de hambre.

Quiero equivocarme y acertar.

Quiero decirte las cosas a la cara y luego apuñalarte por la espalda, ser coherente e irracional.

Quiero cambiar y seguir igual.

Quiero vivir en prisión y en libertad.

Quiero lo que no tengo y lo que sí tengo también.

Quiero fama y luego que ni yo recuerde ni mi nombre.

Quiero ser una insensible de mierda para después sentir.

Quiero conocer e ignorar, mentir y decir la verdad.

Quiero ser efímera e infinita.

Quiero ser valiente y acobardarme.

Quiero vivir sin tiempo y contar los segundos, razonar y luego actuar por impulsos.

Quiero un para siempre y un para nunca.

Pero sobretodo quiero saber, si eso del punto medio del que hablan, es, o no, verdad.

¡Espera! No quiero saberlo.

Por cada vez

Por cada herida ya cosí mil parches, las tiritas se acabaron y ahora soy la que arranca cicatrices sin mostrar dolor o sucumbir al llanto. 

Por todas las veces que las voces me han preguntado quién soy y de dónde vengo, por las veces que quise saberlo, pero ni siquiera ahora respuesta tengo. 

Por cada palabra que no dije, por cada beso que no dí. Por todo lo que me perdí.

 Por la inseguridad como un tatuaje en mi piel, imborrable. Por cada vez que sin empezar ya me rendí. 

Por cada vez que las verdades me hirieron. Por ser ese extraño atrapado dentro de mí. 

Por cada vez que mis propias manos los golpes me devolvieron. Por solo dudar de lo que una vez sentí.

Por cada una de esas veces, ahora, voy a vivir. Y a mi corazón, ahora, lo dejaré latir. 

Y cuando el odio y la tristeza me embarguen, las maquillaré de gris. Porque cada vez que reír no logro, es cuando entiendo, que llorar es morir.

Mañana

Mañana lo haré, mañana dejaré de engañarme y abriré los ojos, las ventanas y el corazón. 

Mañana lo haré, dejaré al sol entrar, lo veré todo y sentiré de verdad. 

Mañana dejaré la puerta abierta para que todos mis demonios escapen y no vuelvan jamás. Desataré la inseguridad y abriré el frasco de la tristeza para que se funda con el aire. 

Mañana enterraré las dudas en lo más profundo de mi ser y sacaré del trastero la caja que dice “quiero ser alguien”. 

Mañana pienso ser libre, no pienso volver al pasado a llorar ni miraré más lejos de donde ahora estoy, y poco a poco, entenderé que el mundo es mi hogar, no una cárcel, que el aire no quemará mis pulmones y quererte no será más una ilusión.

Lo que haces

Vagar sin gps

Eso es lo que haces

Inútil alma perdida que no sabe de elecciones

Aunque las tiene

Cada opción que no tiene sentido igualmente la acomete

Morir sin haber sabido vivir

Vivir sin saberlo 

Que solo te meces, aquí y allá

Creyendo en lo nimio

Sin propósito, sin objetivo ni meta

Espíritu vacuo, futil existencia, cabezas huecas, cáscaras por cuerpos

Que moran arrastrándose cincelando un círculo cuyo punto de partida es ese que ni siquiera empezaste

Ridículo, estúpido, terminaste…

Dando tumbos en el caos humano del desastre, del ‘ser’, te quedaste.